El negocio musical suena mal en tiempos de coronavirus

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“Me lavaba las manos cada 10 minutos”.  “Cada vez que nos visitaba alguien tenía que decir:” Ve a lavarte las manos “. “No solo eso”. Estaba llegando a un punto sin retorno”,

Eso narró a una revista internacional uno  de los  empresarios dedicados al comercio de la música en  el mundo que ven hundirse sus comercios por efectos del coronavirus.

Pero muchos grandes artistas han descubierto que pueden subsistir aunque con angustias secretas en medio del desconcierto de la pandemia.

Cantantes de gran relieve promocionan un nuevo disco sin salir de casa o hacen ejercicios en sus terrazas y  tararean nuevas canciones por estrenar, mientras transmiten en Internet sus canciones de siempre.

Por el momento solo su arte puede aliviar la realidad.

El coronavirus no suena nada bien

El Covid-19 ha casi desmantelado en un santiamén a el gigantesc negocio musical global…y a sus ganancias. Son tiempos duros.

Giras pospuestas o canceladas, aplazamientos en el estreno de álbumes y clausura de espectáculos y abandono de escenarios fastuosos que esperan por una época mejor.

Las grandes fortunas del sector pueden esperar tiempos mejores. Pero ¿cuanto tiempo?

Según la revista Rolling Stone la gran industria del espectáculo y el entretenimiento musical ingresó  26,000 millones de dólares el año pasado.

El diario The New York Times afirmó en una edición reciente que  en Estados Unidos solo las ventas por compras de entrada a los espectáculos fueron 5,600 millones de dólares en 2019.

En el negocio musical algunos no pueden esperar

Con el coronavirus mejor que no sea un empresario independiente.

Esa es una conclusión de tiempos del coronavirus en Estados Unidos, Europa y otras regiones es que los independientes en la esfera musical son los más afectados por esta crisis.

Un estudio reflejó que los técnicos de producción, en su mayoría independientes y sin beneficios sociales, están en una etapa en la que ya tienen pasaje a la pobreza si la pandemia se prolonga.

Los que viven de pequeños negocios en Estados Unidos de ventas relacionadas con la música están en esa categoría.

La  mayoría, dependen de que la tienda esté abierta para seguir ganándose el sustento, según estudios.

Los cierres de los negocios no esenciales como son esos, es casi una obligación para hacer respetar el distanciamiento social que exige la lucha contra los contagios.

Minorista, matar la  tienda para sobrevivir.

Covid-19 han hecho de la situación del mundo una amenaza de cataclismo.

Para los pequeños negocios en Estados Unidos tal Armagedón había tenido un anticipo.

La prensa especializada afirma que muchos propietarios y compradores de tiendas en todo el país ya luchaban para mantenerse, aún antes del coronavirus.

En 2019 las tiendas sufrieron el impacto de las grandes discográficas que cambiaron sus operaciones de distribución a Direct Shot Distributing, un servicio que, según dicen, ya había hecho lentos los negocios.

Y la pandemia es además un  océano desconocido sin costas a la vista.

Los comerciantes independientes sufren hoy no solo presiones sino que navegan  por aguas desconocidas.

El negocio musical independiente ya venía mal

En Estados Unidos más del 80 por ciento de empresas minoristas dedicadas a la música han cerrado sus puertas, no solo por el coronavirus que se supone causa una situación temporal, sino también de manera definitiva.

“He despedido al personal a tiempo parcial y estamos ayudando a nuestros trabajadores a tiempo completo a solicitar el desempleo”, explicó un ex propietario en  Nashville.

El mercado está loco “Es un momento loco para ser una persona de pequeñas empresas que vende discos”, expuso una especialista en el tema a la revista Rolling Stone.

Confía no obstante que “mientras las personas necesiten conexión humana, música y arte, estarán allí de una forma u otra” en el público, en el escenario o en el comercio.

Propuso mantenerse en contacto con sus clientes y cambiar casi constantemente la forma en que hacen negocios.

Aunque se tenga un destino oscuro

Otros análisis indican que los negocios considerados como “actividades comerciales no esenciales” en el mundo ya cerraron o limitaron sus operaciones hasta nuevo aviso. Ello especialmente en los países más afectado por la pandemia.

El número de cierres parece incalculable de tiendas, restaurantes, locales, almacenes, bares, oficinas y otros espacios de trabajo, como las tiendas de música.

Las facturas cubren las mesas de los dueños independientes que deben pagar alquileres del local que ocupan, sin tener sus ingresos normales y cumplir con otros deberes financieros.

En tales condiciones el cierre parece un beneficio.

Musicadictus / Foto: Alana Sousa (Pexel)

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