La música amansa a las fieras incluso a los tiburones

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Cuando Orfeo, hijo de Apolo y de una de sus musas, Calíope, tocaba su lira, esa música calmaba las fieras y los hombres se reunían para oírlo y hacer descansar sus almas.

Este personaje de la mitología griega hizo inmortal la expresión “La música amansa a las fieras”.

Por decirlo en términos modernos los felinos han sido desde tiempos remotos los más fieles fans de Orfeo.

Poderosos leones, leopardos y tigres enardecidos por algún motivo terminaban durmiendo al compás de la música.

El mito ha sido tan fuerte que científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison y la Universidad de Maryland, Estados Unidos, hicieron una prueba al respecto.

Dijeron que habían desarrollado una serie de melodías especiales para felinos, y en especial para los gatos que son más fáciles de tratar “personalmente” que por ejemplo una pantera.

“Nos fijamos en las vocalizaciones naturales de los gatos y se correspondían con nuestra música en la misma gama de frecuencias, que es alrededor de una octava más alta que las voces humanas”, explicó en su momento Charles Snowdon, líder del estudio que publicó hace unos años en la revista Applied Animal Behavioural Science.

Las notas de Bach y otros grandes compositores dejaron indiferentes a 47 mininos sometidos a la prueba.

Pero cuando escucharon la música “para gatos” elaborada por la ciencia se entusiasmaron y comenzaron a frotar sus hocicos en los altavoces.

El estudio levantó interés, pero ahora han surgido otros un tanto controvertidos.

Investigadores se han lanzado a estudiar descubrimientos sobre la afinidad con las notas musicales de …tiburones y ratas.

Sobre los escualos ya existe la afirmación de que pueden tener preferencias musicales, pero rechazan la música clásica.

La música amansa a las fieras y a las ratas

Investigadores de la Universidad Macquarie en Australia lanzaron la polémica afirmación de que a los tiburones les encanta el jazz.

El “ritmo regular” del jazz ejerce, según esos australianos, un atractivo en los fieros peces sobre todo antes de comer.

El grupo descubrió que el tiburón Port Jackson, un depredador a ultranza disfruta del sonido del jazz, cuando se le ofrece comida.

La explicación que dan estos científicos es que la mayoría de los peces dependen de las ondas de sonido bajo el agua para ubicar los alimentos y los escondites, y para comunicarse con otras criaturas.

Como si sonara la clásica campanilla llamando al comedor, una pieza de jazz al parecer sirve de estímulo sonoro para que lancen sus peligrosas mandíbulas sobre la próxima comida.

El equipo del Laboratorio del Pescado trató de probar la teoría y tocaron música de jazz en un extremo de un tanque donde estaban ocho tiburones jóvenes.

Guiados por los tonos jazzísticos nadaron hasta su sabrosa recompensa.

Trataron además de explicar como un tiburón sabe la diferencia entre el jazz y Chopin,

Pero aún no lo lograron.

Si reconocieron que tienen un objetivo secreto en favor de los tiburones.

Estos investigadores, amantes del mundo animal quieren ayudar a la opinión pública a variar el criterio terrible que se tiene de los tiburones y alentar la conservación de la especie.

No es el caso de las ratas que parecen amar el jazz.

En defensa de las ratas

Como es notable las ratas son perseguidas en casi todas partes del globo terráqueo por transmitir enfermedades.

Pero también hay notables personas listas a defenderlas. Estas forman grupos de derechos de los animales que ven a los roedores como simples miembros del reino animal.

Han criticado las investigaciones porque afirman que esos animalillos muestran preferencias no por el jazz sino por cualquier ritmo cuando son sometidas a determinada droga.

Lo que molesta a los defensores de animales es el tipo de sustancia que someten a las ratas.

El controvertido estudio realizado hace unos años sometió a 36 ratas a un fragmento de una sinfonía y a una pieza de jazz.

Las ratas prefirieron abrumadoramente el silencio. Cuando recibieron la sustancia en cuestión supuestamente mostraron preferencias por toda la música.

Y ello detuvo la investigación.

Orfeo no habría hecho eso. Su lira era musical, incondicionalmente Su intención de leyenda era el de la música misma. Aunque gracias a él se acuñó la frase de que la música amansa a las fieras.

Tocaba su lira, las fieras se calmaban, y los hombres se reunían para oírlo y hacer descansar sus almas.

MusicAdictus / Foto: Imagen de Alfred Derks (Pixabay)

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